En memoria de un gran hombre (texto leido en la eucaristía de despedida)

tata bicicleta

Cesar Valenzuela Quezada, un gran hombre… Cesario para muchos, el gran Cesario, Hermano, Esposo, Padre, nuestro tata, nuestro querido tata.

Hace noventa años atrás piso este mundo para quedarse y por mucho tiempo… pero su cuerpo ya se durmió, esta descansando junto a Nuestro padre en el Cielo.

Incontables personas aquí presente conoció su vida, yo personalmente muy de cerca y por eso me permito resumir lo que fue para nosotros antes de partir.

Debemos estar tranquilos por que el logro todo lo que quería, nos forjo en lo que ahora somos, hombres de bien, hombres de familia. Como extraño esas eternas historias que nos relataba con tanta pasión, recuerdo algunas que quiero compartir con ustedes…

Nuestra historia de familia esta rodeada por una bicicleta, todos pudieron ver su fotografía de antaño tomada hace muchos años en el estadio fiscal… nos contaba que trabajo en sus primeros años como obrero de la construcción, éramos muchos hermanos nos relataba y mi padre me dijo que ya estaba bueno para el trabajo y puso las primeras piedras que en esos años comenzaba a nacer como estadio fiscal de Talca, el trabajaba pero jamás olvido su pasión por los pedales inculcado por su padre, en esos años todo era diferente, el velódromo era de maicillo, tenia un viraje complicado contaba… había que ser bravo para sortear la resbaladiza superficie, también ser arrecho con los adversarios nunca nadie se metió conmigo decía… si me buscaban me encontraban, nunca saque las manos del manubrio, la técnica era rodilla cabro nos decía y arriba del viraje con ellos… nos mostraba sus cicatrices de tantos combates, muchas veces al suelo… y nada de lisos pavimentos ni indumentaria sofisticada… solamente sus zapatillas de suela un casco que solo servia para decir… llevo casco… y el ripio de las polvorientas calles y carreteras de la época y su añorada casaquilla del royal, Club que fue su fundador - con mucho orgullo les cuento que mis inicios sobre el pedal fueron con esas polvorientas zapatillas que algún día encontré entre las cosas de mi tata.

Quien de nosotros no recuerda esa gran hazaña de las 24 horas que tanto le gustaba contar… era un competencia complicada, llegaron al velódromo de estadio nacional muchos competidores de varios países… entre ellos la mítica pareja argentina… cámbiame la piña decían los ches y recordaba, hasta no mucho tiempo atrás cuando nos veía preparando las bicicletas para correr el día domingo y estábamos cambiando piñones nos decía… cámbiame la piña.

Llevaba varias horas turnándose con su pareja sobre la pista… pasaban las horas, mientras uno dormía un rato el otro seguía sobre los pedales… pero llego lo que no quería… una caída delante y volé por el aire decía… al suelo… clavícula rota y fuera de carrera.

Si alguien de ustedes visito la casa de mi tata, en las paredes todavía existen colgados el fiel reflejo de su pasión, dos diplomas amarillentos por el tiempo que dan testimonio de sus 100 kilómetros sobre tierra… cuarto campeón de Chile dicen una gran hazaña, apenas se pueden leer por el paso del tiempo… pero ahí están igual, igual que su memoria entre nosotros… su cuerpo ya descansa pero su pasión aun corre por nuestras venas como una llama que jamás se apagara porque el nos dejo marcado a fuego lo que ahora somos… en cualquier lugar a donde estamos compitiendo saben quienes son la familia Valenzuela.

Permítame recordar sus despiadas proezas sobre los pedales… le gustaba compartir con sus amigos y su fiel compañera era la acordeón… infaltable camarada…

Plaza de armas… cesario arriba de su bicicleta sentado al revés y girando sobre una pileta… o también esas proezas sobres dos mesas manteniendo el equilibrio y tocando la acordeón para sus amigos… cuncuna le decía o recuerdo la mas temible sobre los pedales… piñón fijo y bajando por las escaleras del 21 de mayo que hasta ahora existen y guardan silenciosamente la proeza de mi tata… a veces me gustaría haber estado ahí… como un simple espectador para haber visto y atesorado ese instante en mi corazón.

Son tantas historias, son tantos momentos inolvidables que ya existen en nosotros y en la de toda la familia… Cesario amante de los pedales… era enojon el viejo… cuantos retos debimos soportar por intrusear en sus herramientas del taller… bastaba con mover una cosa y se daba cuenta… o también cuando después de un entrenamiento junto a mis primos nos veía colgarnos de la llave del agua sedientos por los kilómetros… tomen vino con huevo nos decía… vino con harina giles.

No hace mucho tiempo que lo vi vestir su tricota del royal… el era muy creyente y devoto de San Sebastián… muchos años pago sus mandas dando pedaleadas hasta sus santuario en yumbel… creo que tenia 75 años la ultima vez que lo hizo… varios amigos se reunían para cumplir su manda… eran largos tres días de viaje, de darle a los pedales una y otra vez…el camino hacia su destino no era lo mismo de ahora… era difícil entrar a la carretera y lidiar con los autos y camiones… pero mi tata lo hacia, y lo hizo hasta que su cuerpo le dijo… cesario basta.

Saben cual era su bicicleta… todos la vieron junto a su lecho de paz… la blanca paloma le decía… un joya para el…cuantos kilómetros recorridos sobre esa maquina… si esa hablara dijo el tío cholo… el ultimo Valenzuela Quezada… no olvidemos lo que tenemos, y escuchemos cuando podamos sus proezas… el tiente tantas o mas que mi tata… por ahí esta, salúdenlo y denle un fuerte apretón de manos porque por ellas han pasado mil historias, mil angustias, mil felicidades, pero sobre todo su sangre como la de mi tata y los demás hermanos corre por nuestras venas… alguna vez le escuche decir a mi tío Manuel en un entrenamiento yo me voy a morir dándole al pedal igual que mi viejo… esas palabras me quedaron para siempre grabadas y tata te prometo que así será y también espero que lo sean en mi hijo Agustín… el bisnieto mas pequeño que el tuvo… tiene 17 meses de vida, era un alegría para su ser… cuchito le decía… el te envía muchos saludos al cielo tata querido.

Tampoco quiero olvidar a mi abuela… cuantos años juntos con mi tata, cuantas penas compartidas, abuelita mi tata esta descansando… ya lo veremos cuando partamos hacia el cielo y volvamos a escuchar sus grandes proezas.

No quiero terminar sin antes citar una de las palabras mas celebres de cesario y quiero dedicárselas a mi hermano… el esta pasando los momentos mas difíciles que nuestro ser puede soportar… su esposa ya no esta con el, no esta con nosotros… partió junto a mi tata al cielo… cesario siempre cuando nos veía afligidos por algo decía… hay que aguantar agua…

Hermano mió se fuerte como lo fue mi tata, el lucho por su vida hasta el final yo se que el hubiera querido estar acá ahora entre nosotros para darte su apoyo y decirte aguanta agua arielito… aguanta hermano, por favor se fuerte… acá nos tienes a nosotros para lo que necesites.

Abuelita, tíos, papas, esposa, hijo, primos, sobrinos, amigos, gracias por estar con nosotros en este momento… gracias por que se siente bien cuando una mano golpea tu espalda cuando estas pasando por algún momento malo, este es un momento triste pero debemos alegrarnos porque cesario esta con Dios y esta descansando.

Nos veremos algún día en la ruta… tata querido.

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